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Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente de Presidencia de la República

El Almanaque

Este Almanaque -escrito por un prisionero uruguayo en su largo cautiverio- se ha convertido en notable herramienta para la memoria de la vida en el Penal de Libertad, durante los tiempos del terrorismo de Estado.

La urgencia de Jorge era encontrar formas para no olvidar y transmitir la vivencia de la cárcel. Así comenzó a escribir palabras, marcas, signos y algunas pocas frases que poblaron el almanaque durante largos 14 años.

No podía escribirlo todo, pero nada de lo importante de aquellos 4646 días debía dejarse fuera. El testimonio de Jorge Tiscornia tiene la significación de la experiencia humana; que documenta paso a paso, una situación de cautiverio en los miles de días de la dictadura milita en Uruguay.

 

Jorge Tiscornia nació en Montevideo en octubre de 1944, estudió arquitectura y fue militante del Movimiento de Liberación Nacional (MLN). Conocido como “Tupamaros” este movimiento político de izquierda tuvo actuación como guerrilla urbana durante las décadas de 1960 y 1970 en Uruguay.

En junio de 1972 Tiscornia fue detenido por las fuerzas del Ejército y encarcelado, situación en la que permaneció hasta marzo de 1985, con la caída de la dictadura en este país. Desde muy joven, por su militancia en el Centro de Estudiantes de Arquitectura y en la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) se dedicó a la fotografía y cultivó el gusto por tomar registros acerca de diferentes momentos cargados de significación.

Según su propia expresión, el ser “desmemoriado” se inclina por buscar su compensación. La memoria trata de construir un sentido para quien recuerda un pasado con el que se siente unido por un vínculo especial. . Implica la relación de la persona con su propio pasado y con lo que, al traerlo al presente, busca hacer con su futuro.

Así la memoria se funde en concepto de identidad. No hay identidad sin memoria, pero tampoco hay memoria espontánea, es una construcción del pasado sobre el presente. También, la memoria necesita de un soporte físico para existir. El Almanaque es soporte físico para la memoria que se puede construir descifrando sus signos.

El Almanaque es exigente, obliga al esfuerzo de recordar lo perdido, obliga a hacer memoria. El Almanaque es un soporte físico sobre el que descansan los significados y la información.

No existe más que en función de su propia materialidad y de allí que exista otra obligación, la de preservarla.

Días antes de su liberación, Tiscornia logró realizar varias fotografías dentro del establecimiento militar de reclusión (Penal de Libertad) que son único testimonio fotográfico de su funcionamiento como cárcel de presos políticos.

Durante más de una década transcurrida en ese lugar de reclusión, al no disponer de una cámara, su afán de registro lo llevó a confeccionar registros en los que señaló acontecimientos personales y de la vida de la cárcel.

El Penal para presos políticos considerado de los mayores en América Latina, era un lugar férreamente controlado, por lo que el solo hecho de ocultar el almanaque con el diario no constituía tarea fácil.  

Considerado como un importante punto de referencia de la vida en cautiverio en esos años, “El Almanaque”, que Tiscornia guardó celosamente en una cavidad de sus zuecos de baño,

se ha editado con conciencia de su valor documental y el gran potencial del juego de comunicación existente entre la percepción del individuo y su peripecia histórica.

El propio Tiscornia expresó que se sentía obligado a cultivar una selección de episodios a contar que ponían a prueba la capacidad de síntesis. “No podía escribirlo todo y no quería dejar afuera nada importante”.

Hoy gracias a la generosidad de Jorge Tiscornia, su Almanaque es de todos con la responsabilidad de su custodia por parte de la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente de la Presidencia de la República Oriental del Uruguay.